Caballista del siglo XIX, que a diferencia del charro no era un rico hacendado o empleado de confianza de una hacienda sino un hombre "del pueblo".
ORIGEN
Durante el período virreinal, los mestizos pertenecían a las castas que realizaban los empleos de servidumbre, carga y otras labores que implicaban fuerte desgaste físico, eran llamados "chinos". Se supone que los pertenecientes a esta casta (que no tenían nada que ver con China o con poblaciones de origen asiático) tenían tres cuartas partes de sangre indígena1 Es por esto que hasta el día de hoy en México llaman al cabello crespo o rizado "pelo chino". Con el tiempo, los criollos y españoles comenzaron a llamar "Chinacos" en general a los mestizos de las diversas castas tuvieran o no ancestros indígenas.
Después de la Conquista, los caballos estaban prohibidos para los indígenas pertenecientes al pueblo llano, los caciques, nobles, y sus descendientes sí podía tener caballos, y en menor medida para los mestizos, sobre todo a los que habitaban en las ciudades o cerca de las comunidades indígenas. Pero la necesidad de empleados en las haciendas ganaderas hizo que el virrey Luis de Velasco otorgase el primer permiso escrito para la Hacienda de San Javier en el actual estado de Hidalgo y "pudieran montar libremente caballos con silla, freno yespuelas". Así se fueron creando creando el estilo hípico nacional y la silla mexicana que es hija de la española y nieta de la árabe, pero adaptada a las faenas de campo.
Los mestizos libres hacia el final de la época virreinal y principios del siglo XIX tenían en gran estima sus cabalgaduras y avíos ya que las antiguas leyes les permitían únicamente la propiedad burros o mulas y solamente podían montar los caballos propiedad de sus patrones y trabajando para éstos. Así pues, el chinaco era más que un hombre del pueblo para convertirse en un orgulloso jinete. Lo que representaba independencia personal y respeto en su ámbito cultural.
La mujer del chinaco era la china.
Características
La vestimenta de los chinacos, que usaban vistosos sarapes era parecida a la del campero andaluz. Con sombrero similar alcastoreño, pero de alas más anchas, y calzón de manta largo cubierto por otro pantalón de gamuza abierto de los lados exteriores los cuales eran abrochados por una botonadura que dio lugar a la que posteriormente han usado los charros, las chaparreras, que en aquel entonces tenían una indumentaria un poco más parecida a la del chinaco, pero más ostentosa. Utilizaba en faenas las reata de ixtle, para lazar el ganado, y en combate la lanza para sus temibles cargas de caballería. Otra característica fue el empleo de un pañuelo anudado sobre la cabeza.
La montura adornada con trabajo de talabartería, cincho, arciones anchas y gran fuste, tipo "Silao", de medio queso o bien queso completo, fue la misma que conocieron y copiaron los nuevos colonizadores anglosajones en los territorios deCalifornia, Nuevo México, Arizona y Texas. Tal silla llevaba en la parte posterior, atrás de la "teja" los llamados vaquerillos, que eran dos piezas de piel de cabra para adornarla, o para, cuando llovía, pudiera el jinete cubrirse la espalda.
"Chinaco" originalmente era el masculino de "China", término con el que se denominaba a una de las castas en la época colonial, con el tiempo comenzaron a llamar así a gente del campo, mestiza.
Los chinacos peleaban tanto del lado de los liberales como de los conservadores durante la Guerra de Reforma.
VALENTÍA DEL CHINACO
No hay comentarios:
Publicar un comentario